Riesgos para los ojos

El ojo humano es un órgano muy complejo y frágil que puede estar expuesto a riesgos de en el lugar de trabajo y por éso debe ser protegido. Los Equipos de Protección Individual que ofrecen protección contra esta tipología de riesgos son la gafas de protección. Para preservar la seguridad y la salud del trabajador es necesacio identificar y clasificar los diferentes riesgos para poder así adoptar las adecuadas medidas de protección. Se pueden resumir todos estos riesgos en las siguientes 3 macro-categorías:

 

Partículas de alta velocidad, polvo, astillas, gotas y salpicaduras de líquidos.

La protección contra los riesgos mecánicos está aconsejada para todos los trabajos donde haya el riesgo de contacto accidental de los ojos con objetos o partículas a alta velocidad. Operaciones típicas son: torneado, fresado, tratamiento de arena, ensamblaje, afilado y otras donde hayan proyecciones de partículas sólidas volatiles (metal, arena, madera, piedra) con choque a diferente velocidad. Según el impacto, los riesgos pueden variar de lesiones de la córnea a laceración del iris, opacidad del cristalino, irritación, dolor y conjuntivitis. Hay que elegir cuidadosamente el protector de los ojos más adecuado: las gafas para impactos de energía baja “F”, o sea, con velocidad de impacto hasta 45 m/s (162 km/h), y las pantallas faciales para impactos de energía media “B” o sea con velocidad de impacto hasta 120 m/s (432 km/h).

Fuentes de radiaciones ultravioletas e infrarrojas, deslumbramiento debido a luz intensa.

La protección contra esta clase de riesgos está garantizada gracias a lentes o filtros conformes a las normativas europeas, por ejemplo: filtros para radiación ultravioleta (EN 170), filtros para radiación solar de uso industrial (EN 172), filtros para soldadura (EN 169). Para comprender la utildad de estos filtros es indispensable tener en cuenta unas premisas de caracter físico.

La luz solar se propaga mediante un haz de ondas electromagnéticas, de las cuales sólo una parte llega a la tierra.

Lo que nos llega se compone de:

• radiaciones visibles (que constituyen el “espectro visible”): se trata de radiaciones electromagnéticas con longitud de onda entre 380 nm y 750 nm. Son las únicas radiaciones que el ojo humano puede percibir en forma de colores.

• radiaciones ultravioletas (UV): radiaciones electromagnéticas con longitud de onda entre 100 nm y 380 nm. Estos rayos son invisibles al ojo humano y se encuentran sobre todo en ambientes en contacto con la luz solar; además, estas radiaciones son prejudiciales para el hombre ya que están compuestas por ondas magnéticas que penetran en el ojo humano y ocasionan molestias y/o enfermedades como resultado de una exposición prolongada (tal como ocurre con la piel: cantidades mínimas de rayos UV penetran y producen el bronceado, pero una exposición prolongada podría perjudicar la salud). Los riesgos relacionados con la exposición a tales radiaciones pueden ser: lesión corneal, conjuntivitis, ceguera parcial, envejecimiento prematuro del cristalino, y catarata.

• radiaciones infrarrojas (IR): son radiaciones electromagnéticas con longitud de onda entre 780 nm y 2000 nm. Son rayos perjudiciales para el hombre ya que emiten calor procedente de todos los cuerpos calientes (como el sol o en los procesos de soldadura, elaboración de metales y vidrio). Por esta razón los daños ocasionados por estas radiaciones IR se perciben de manera inmediata (a diferencia de los producidos por las radiaciones UV que, en cambio, se manifiestan tardíamente). En realidad, hay que considerar que la capa de ozono filtra la mayoría de los rayos IR de la luz solar para que nos lleguen en cantidad limitada y no peligrosa; los rayos más dañinos de los cuales hay que protegerse son los producidos artificialmente por materiales calientes. Los riesgos relacionados con la exposición a tales radiaciones pueden ser: opacamiento del cristalino, ceguera parcial y catarata.

Humos, vapores y gases, aerosoles líquidos, polvo, salpicaduras de productos químicos.

La protección contra los riesgos mecánicos está aconsejada para todos los trabajos donde haya el riesgo de contacto accidental de los ojos con objetos o partículas a alta velocidad. Operaciones típicas son: torneado, fresado, tratamiento de arena, ensamblaje, afilado y otras donde hayan proyecciones de partículas sólidas volatiles (metal, arena, madera, piedra) con choque a diferente velocidad. Según el impacto, los riesgos pueden variar de lesiones de la córnea a laceración del iris, opacidad del cristalino, irritación, dolor y conjuntivitis. Hay que elegir cuidadosamente el protector de los ojos más adecuado: las gafas para impactos de energía baja “F”, o sea, con velocidad de impacto hasta 45 m/s (162 km/h), y las pantallas faciales para impactos de energía media “B” o sea con velocidad de impacto hasta 120 m/s (432 km/h).

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